No se si lo sabías pero el trastorno bipolar requiere una rutina del sueño: toca dormir 8 horas y meterse en la cama cada día a la misma hora, que si no… Te descompensas. Una noche llegó la hora de las pastillitas y meterse en la cama, pero se me fue la pinza. Empezó todo con un despiste: simplemente estaba mirando cosas interesantes por Internet y las horas se me iban pasando. Total, que se hicieron las dos y media–tres de la madrugada y yo con la cara cuadrada delante del ordenador ¡Muy mal!
Al mirar la hora y darme cuenta de que se había roto mi rutina onírica particular, pícara de mí, no tuve mejor idea que hacer un experimento maligno en contra de todas las pautas que habían marcado mis doctores: no me tomé las pastillas y me pasé toda la noche despierta.
Fue como una especie de subidón progresivo. Me empezaron a entrar ganas de hacer cosas. A las cuatro de la madrugada miraba fotos antiguas, a las cinco ordenaba cajones, a las seis hacía una lista de cosas por hacer, a las siete disimulaba para que no me pillaran despierta haciendo travesuras, a las ocho desayuné, limpié la cocina, limpié el salón, limpié el baño a fondo, pinté un cuadro, cambié todas las fotos de la pared… Buá. Un sinfín de cosas, y con una emoción… Llamé a una amiga para contarle lo guay que era mi experimento ¡Ay si se asustó! Por la tarde había quedado con otro amigo y no fui capaz de escuchar nada de lo que me decía. Yo estaba en otra realidad, en mi mundo de hacer planes y ser feliz sin parar.
Una hipomanía a medio paso de ser una manía total. Psicosis, horror.
Menos mal que al llegar la noche me metí en la cama y me dormí. Esta vez con la ayuda de mi penúltimo Valium, o quizas el antepenúltimo, ya ni me acuerdo y ya me dejo de Valiums por siempre jamás. Al día siguiente me desperté sabiendo que un experimento de estos te puede llevar de cabeza al brote psicótico. Tres semanitas en psiquiatría, atada en la cama con correas: si nunca las has probado, que sepas que durmiendo atado te despiertas con un dolor terribe de espalda… Yo no quiero vivir así.
Mantenga los medicamentos alejados de los niños,
Siga las instrucciones que le ha dado su médico,
y pórtese bien.
